Cuando los padres viven separados, dos decisiones ordenan la vida de los hijos: con quién viven principalmente (cuidado personal) y cómo mantienen contacto con el otro padre o madre (relación directa y regular, antes llamada “visitas”).
Corresponsabilidad
La ley parte de la base de que ambos padres siguen siendo responsables de la crianza aunque no vivan juntos. El cuidado personal puede ejercerlo uno de ellos o acordarse de forma compartida; lo que no admite es usarse como herramienta de presión entre los adultos.
Cómo se fija
Lo ideal es un acuerdo entre los padres, que se aprueba ante el tribunal de familia y queda con fuerza de sentencia. Si no hay acuerdo, resuelve el juez considerando el interés superior del niño: su rutina, sus vínculos, su opinión según la edad y la aptitud de cada padre para garantizar sus derechos.
Se puede modificar
Tanto el cuidado personal como el régimen de contacto pueden revisarse si cambian las circunstancias: un cambio de ciudad, de trabajo, de etapa del niño o el incumplimiento reiterado de lo acordado.
Si necesitas establecer o modificar el cuidado personal o el régimen de relación directa y regular, escríbenos y vemos cómo plantearlo.