La pensión de alimentos busca cubrir lo necesario para la vida del hijo o hija: alimentación, vivienda, salud, educación, vestuario y recreación. La obligación recae principalmente en los padres y se mantiene, por regla general, mientras el hijo la necesite.
Cómo se fija el monto
El tribunal pondera dos factores: las necesidades del alimentario y la capacidad económica del alimentante. La ley establece además un mínimo y topes máximos en relación con los ingresos de quien debe pagar. Para acreditar la capacidad económica se revisan liquidaciones de sueldo, movimientos bancarios, bienes y el tren de vida.
Se puede modificar
Si cambian las circunstancias —el hijo crece y aumentan sus gastos, o el alimentante pierde o mejora su trabajo— la pensión puede aumentarse o rebajarse mediante una nueva demanda. No basta con acordarlo de palabra: conviene que el cambio quede en un acuerdo aprobado por el tribunal.
Qué hacer cuando no pagan
Frente al no pago existen herramientas concretas: liquidación de la deuda, retención judicial de la remuneración, retención de la devolución de impuestos, arraigo, suspensión de la licencia de conducir e inscripción en el Registro Nacional de Deudores de Pensiones de Alimentos, que afecta trámites y operaciones de crédito.
Si necesitas fijar, aumentar, rebajar o cobrar una pensión de alimentos, escríbenos y revisamos tu caso para plantear una estrategia realista.